21/11/09

A los cuidadores de la Historia

En el Mundodisco, la Historia (con mayúsculas) es un tema que se toma muy, pero que muy en serio. Todos y cada uno de los avances y retrocesos de la raza humana están estrictamente vigilados por unos pacíficos personajes llamados Monjes de la Historia, porque está claro que si dejaran estos asuntos en nuestras manos, no tardaríamos mucho en autodestruirnos los unos a los otros con alegría. Los monjes de la Historia viven en el típico monasterio perdido en las brumas de Cori Celesti, la inmensa montaña situada justo en el Eje del Mundodisco. Allí es donde se guardan los libros de Historia: cientos de volúmenes que incluyen todos los acontecimientos que han ocurrido y ocurrirán antes de que la raza humana se extinga definitivamente. Es sencillo: todo lo que aparece en los Libros pasará, y además pasará en el mismo orden. En nuestro caso, los capítulos tendrían títulos tan sugerentes como “Glaciación”, “Egipto”, “César Augusto”, “Renacimiento”, “Peste Negra”, “Felipe II”, “Ejército Rojo” o “Adolf Hitler”,  y cada capítulo tiene que ocurrir en el momento adecuado para que nada falle, para que las cosas pasen como tienen que pasar, a fin de que la Historia pueda seguir rodando tranquilamente sin aplastarnos.

A los cuidadores de la Historia

Las cosas simplemente ocurren, una detrás de otra. Les da igual quién se entere. Pero la Historia...Ah, la Historia es otra cosa. La Historia tiene que ser observada. De otra manera no sería Historia. En el fondo no es más que...bueno, cosas que ocurren una detrás de otra. Así que la Historia tiene sus cuidadores. Viven allá donde se guardan los libros de Historia.
No estamos hablando de libros normales, donde los acontecimientos del pasado son clavados como otras tantas mariposas en un corcho, sino de los libros de los que deriva la Historia. Hay más de veinte mil de ellos; cada uno mide tres metros de alto y está encuadernado en plomo, y las letras son tan pequeñas que tienen que ser leídas con lupa. Cuando la gente dice “Esta escrito que...”, está escrito aquí. En realidad no hay tantas metáforas circulando por ahí como cree la gente. Además, es peligroso estar entre esos libros. La mera concentratividad de la Historia, rezumando silenciosamente para llover sobre el mundo, puede llegar a ser abrumadora. El tiempo es una droga. En cantidades excesivas, mata.

Y por supuesto, la Historia tiene que ser controlada. De lo contrario podría acabar convirtiéndose en cualquier cosa. Porque la Historia, en contra de lo que afirman las teorías populares, es reyes y fechas y batallas. Y esas cosas tienen que ocurrir en el momento apropiado. Esto es difícil. En un universo caótico hay demasiadas cosas que pueden salir mal. Es ridículamente fácil que el caballo de un general pierda una herradura en el peor momento, que alguien no entienda bien una orden, o que el portador del mensaje vital sea asaltado por unos hombres con palos y problemas financieros. Y después están las historietas, esos brotes parasitarios que crecen sobre el tronco del gran árbol de la Historia, e intentan inclinarlo en algún sentido...

La Historia necesita a sus cuidadores.

TERRY PRATCHETT “Dioses Menores” Una novela del Mundodisco

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Dedicado a todos los estudiosos, profesores, investigadores, aficionados y frikis en general.

3 comentarios:

  1. creo que me interesa más la historia cotidiana... la pequeña.. la "intrahistoria"... pues si no la entiendes, si no la procesas... difícilmente vas a comprender la Historia... y serás un simple papagayo que regurjita la bazofia que te han hecho tragar en las clases... Si de verdad te interesa la Historia... comprate una buena novela histórica...

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  2. Supongo que la intrahistoria (como tú la llamas) ayuda a "humanizar" la Historia y a volverla comprensible. Es casi como un cuento.

    Pero también es verdad que para comprender la Historia no hay mas narices que conocer el orden de los acontecimientos: el paso de los siglos, causas y consecuencias. Y para entender ese proceso tan importante se necesita interés, tiempo y esfuerzo. Yo creo que merece la pena, porque en cuanto ves "el hilo conductor" desde arriba, todo se vuelve más fácil ;)

    Las novelas históricas son buenas porque despiertan la imaginación y la curiosidad, fundamentales para cualquier estudio. Pero si de verdad te interesa la Historia, merece la pena ir un poquito más allá....

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