21/2/10

Algo pasa con Pandora II: Fe de erratas

Llevo un par de tardes a vueltas con Pandora (sí, soy como un pitbull, cuando agarro un tema no lo suelto hasta que lo entiendo). He mirado en el Google. He mirado en la Wikipedia. He mirado en portales serios de mitología clásica y en páginas de esas que tienen fondos florales y gifs animados, de las que suelen llamarse “El Castillo Mágico de Amparo” o “Chakras para todos”. He mirado en foros y en un surtido de blogs variados. He mirado en todas partes… menos donde tenía que mirar: en el libro de Hesíodo, “Los Trabajos y los Días” (sg. VIII a.C, se dice pronto), donde apareció por primera vez el mito de Pandora. Si es que parezco tonta. Me he bajado “Los Trabajos y los Días”, y aaamigo mío, AHORA lo tengo más claro. Como me temía, es una historia terrible y deprimente, en la buena y vieja tradición mediterránea. Amparo y la tía de los chakras viven totalmente engañadas: cualquier parecido entre la historia original y lo que te encuentras en Internet es pura coincidencia. Aquí van unos cuantos fragmentos reveladores.


Ya desde un principio, Zeus expresa sin tapujos sus sanas intenciones: “¡Les enviaré un mal del que quedarán encantados, y abrazarán su propio azote!”. Recordad que no es nada personal, es que le acababan de robar el fuego. “Y Zeus llamó a éste mal Pandora, porque todos los Dioses de las moradas olímpicas le dieron algún don, para que se convirtiera en daño de los hombres.”

Pero vayamos directas al tema: “Aquella mujer, levantando la tapa de un gran vaso que tenía en sus manos, esparció sobre los hombres las miserias horribles. Aquí me detengo un segundo: MISERIAS, lo dice bien claro. Miserias horribles, además. No cabe ninguna duda en cuanto a su interpretación. Es una pena, porque invalida mi bella teoría de “La Caja de los Bienes”. Sé que algunos historiadores defienden esa idea pero la verdad, una vez leído el texto original, no sé en qué narices se basan para afirmar tal cosa. A mí lo de los males terribles me ha parecido muy convincente. Continúo y termino: “Y únicamente la Esperanza quedó en el vaso, detenida en los bordes, y no echó a volar porque Pandora había vuelto a cerrar la tapa por orden de Zeus tempestuoso que amontona las nubes. Y he aquí que se esparcen innumerables males entre los hombres, y llenan la tierra y cubren el mar. Y así es que nadie puede evitar la voluntad de Zeus”. Voluntad que consiste, básicamente, en jodernos vivos a todos.

¿Qué conclusiones sacamos de todo esto? Pues unas cuantas, la verdad: 

-Primera, que Pandora es una autentica zorra (cuan sorprendente) a las órdenes directas del Señor del Trueno. Según la creencia popular, parece que es ella quien, de manera independiente, decide cerrar la caja, horrorizada por todo el mal que ha causado su curiosidad. Ella es la buena, y Zeus el malo. Pero resulta que no es así: ni horrorizada ni leches, Pandora es un ser amoral que cierra la caja sólo y exclusivamente porque se lo manda su jefe, porque Zeus dice “Hasta aquí”. Por lo tanto el regalo de la Esperanza no es de Pandora, sino del propio padre de los dioses. No le debemos nada a esa señorita.
-Segunda, que hemos vuelto a cometer el eterno error de los historiadores: juzar la moralidad de una época pasada según el rasero de nuestra propia moral. Es un error grave. ¿Sabéis por qué está la Esperanza encerrada junto con las cosas malas? Pues porque para nosotros la Esperanza es algo muy bonito, lo último que se pierde y todas esas cosas. Pero para los griegos, no. Para ellos, la Esperanza era considerada un MAL, y uno de los peores: es engañosa, es falsa, juega con los sueños de la gente, depositamos todo en ella y nos olvidamos de tomar las riendas de nuestra propia vida, nos volvemos seres pasivos que esperan, en vez de seres activos que actúan… un hombre griego no debe moverse nunca por la esperanza, sino por la fuerza de su voluntad. Otra pieza del puzle que encaja. De todas maneras, por engañosa que sea, la Esperanza es el consuelo del Hombre, eso está claro. Algunos dicen que Zeus la introdujo en la caja para que la Humanidad no se suicidara en masa cuando los males invadieran la tierra (entendedlo… pasar de la Edad de Oro a la Edad de Hierro en unos minutos tiene que ser bastante shock).

-Tercera, que las mujeres siempre tenemos la culpa de todo, por supuesto. No hay cosmogonía respetable que no incluya a su mala pécora trayendo el mal al mundo: Eva de los cristianos con la manzana, Pandora de los griegos con la caja, y la peor de todas, Lilith de los judíos, con… bueno, con ella misma. Una auténtica virago que hunde sus raíces en la noche de los tiempos. Si yo fuera una gótica trasnochada y activista del feminismo militante, me tatuaría una Lilith en un pecho. El caso es que si trazamos una línea imaginaria en mitad del mapa de Europa, digamos por ejemplo, a la altura de los Alpes, tendremos el siguiente resultado: de la línea para arriba, una cultura en la que el papel mitológico de la mujer era el de diosa madre y genetrix del mundo, con la autoridad que eso conlleva. De la línea para abajo, y alrededor de la cuenca mediterránea, encontramos a la mujer como un compendio de todos los males, perdición de la humanidad y asco absoluto de la creación. A que no adivináis en qué lado de la línea estamos nosotras...
De todas maneras, incluso para los estándares de la época, el propio Hesíodo era extremadamente misógino. No es ningún secreto que para un señor griego, donde esté un jovencito imberbe que se quite cualquier mujer.Para que nos entendamos, en la Antigua Grecia se nos consideraba una raza inferior de seres humanos, con una utilidad muy específica: parir, y ya que estamos, llevar la casa. Malvadas pero útiles, como una especie de maligna e impredecible tostadora de pan. Y Pandora es la madre de todas nosotras:

“Porque de Pandora es de quien procede la raza de las mujeres, el más cruel azote que existe entre los hombres mortales. (…) Y así Zeus, que truena en las alturas, dio estas mujeres funestas a los hombres mortales, mujeres que no hacen más que daño”.

Yo también te quiero, cabrón. 

-Cuarta y última: que la contradicción fundamental de esta historia sigue en pie: los males están fuera, con los hombres, y la esperanza está dentro, en el fondo de una caja cerrada. Según todas las leyes de la lógica, eso la convertiría en algo inaccesible ¿no? Pero quizás no sea así. He decidido encajar todas las piezas de este puzle, y las encajaré aunque sea a patadas: quizás, una vez dejada sin guardiana, una vez que Pandora ya ha cumplido su función de jodernos la vida, la Caja se convierta simplemente en eso: en una caja con esperanza dentro. ¿Acaso es para tenerla, digámoslo así, más a mano? ¿Para que el hombre pueda ejercer cierto control sobre ella? ¿Para saber dónde está, en caso de necesitarla? Puede ser. Creo que, finalmente, me voy a decantar por eso. La Esperanza, el mal menor, o el menor de los males. Las muletas del hombre débil, como dirían los griegos (y el Fary). Pero siempre es mejor ir con muletas que meterse una ostia contra el suelo.

 
"Hope in the Prision of Despair", de Evelyn Morgan.

19/2/10

Algo pasa con Pandora


Seguro que si pregunto ¿Alguien conoce el mito de Pandora?, todos levantáis la mano (alguno gritará: ¡Es donde viven los Na’vis!, pero confío en serán los menos). Pandora fue la primera mujer que pisó la Tierra, creada con lo mejorcito y lo peorcito que los dioses quisieron darle: Hefestos le moldeó un cuerpo de infarto, Atenea le dio inteligencia y maña, Afrodita la convirtió en una bomba sexual , y para cerrar con broche de oro, Hermes, dios de la Mentira, le otorgó el don de ser una zorra falsa y manipuladora, mil veces más astuta que el tonto’l orto de su marido Epimeteo, el Homer Simpson de la mitología griega. No podemos negarlo, Pandora MOLA.

El final de la historia también lo conocemos: los dioses, que tienen un humor de colmillo retorcido, le regalan a esta señorita dos últimos presentes: el primero, una mente curiosa e inquisitiva (made in Atenea, seguramente) Y el segundo: una cajita misteriosa. Muy misteriosa. “¿Y que contiene?” pregunta ella, “Naaada. Pero tú no la abras, ¿vale?” Darle una caja cerrada a una mujer curiosa es como regalarle a un mono un par de puñales: la va liar, y lo sabes. Total, que Pandora abre la caja (la tinaja, en realidad. Eso de la caja es un invento de los pintores, que pensaron que el botijo quedaba poco fino). Y en este punto de la historia es donde yo me pierdo.

 Que será, será...

Dice Hesíodo que la caja-tinaja estaba llena de MALES: la guerra, el hambre, la envidia, el dolor, la pobreza, la fatiga, la enfermedad… y que, al ser liberados de su encierro, se esparcieron por el mundo y acabaron con la Edad de Oro en la que hasta entonces vivíamos los hombres (Edad que consistía, según he visto repetidamente, en tirarse debajo de un árbol a comer bayas). Para cuando Pandora pensó “Cagada” y pudo cerrar la caja, casi toda la mierda había salido ya. Y cuenta la historia popular que, afortunadamente, Pandora bajó la tapa justo a tiempo y consiguió que no escapara la Esperanza, que vete a saber qué coño hacía metida en una caja llena de MALES. Entonces todos nos refocilamos y aplaudimos, y nos enjuagamos una lagrimilla, porque nos damos cuenta de que, aunque el dolor y la muerte imperen en el mundo, la raza humana seguirá luchando, porque tenemos Esperanza. Ta-ta-ta chaaan. Se cierra el telón.

Falta alguien que diga "Mujer tenías que ser"

Y ahora yo me pregunto. ¿Por qué coño aplaudimos y nos refocilamos? ¿Somos tontos o qué? ¿No nos acaba de decir Hesíodo que todos los males andan sueltos por el mundo, penetrando en los hombres y contaminándolos…. y que la Esperanza está encerrada, absolutamente fuera de nuestro alcance? Hesíodo afirma que lo que está en la Caja de Pandora, en la caja queda: no sale al mundo a no ser que alguien lo libere. Así que para un detalle que tienen los dioses, que es cometer un error de catalogación y meternos algo bueno junto con todo el turrón del mal, resulta que se queda dentro. Cojonudo. Por este motivo la Edad del Oro terminó, y comenzó la Edad del Hierro (en la que todavía seguimos, por cierto). Entonces, insisto ¿Por qué aplaudimos? Haber dejado la tapa abierta hasta el final, y así al menos la Esperanza se esparciría por el mundo junto con todo lo demás. 

Y ahora llegamos al quid de la cuestión: ¿y si en realidad toda esta historia incoherente no sea más que un error de…traducción? ¿O incluso de interpretación? Lo que yo quería proponer es lo siguiente: Vamos a imaginar que la caja de Pandora no está llena de MALES, sino de BIENES. Es el comienzo de la Humanidad, y los dioses le dan a Pandora una cajita con todo lo bueno de lo que somos capaces: generosidad, bondad, alegría, fuerza, paciencia, fe, caridad, amor… esperanza. Y que Pandora baja con todos esos dones a la Tierra. Y que entonces se aburre y abre la Caja, y deja escapar a la generosidad, la bondad, la alegría, la fe, la paciencia, el amor, que abandonan la Tierra y suben hacia el Olimpo, dejando el mundo hecho un asco. Y los Dioses se descojonan señalando para abajo, y diciendo “Os lo merecéis, capullos, por querer ser como nosotros”. Pero entonces Pandora espabila y cierra la caja y se queda abajo, en la Tierra, pequeñita y acojonada, la Esperanza, más sola que la una en una tierra hostil. El más frágil, el más quebradizo y sutil de todos los bienes, frente a todos los males del mundo. Hay que tener valor.

En fin, no es más que otra opción. A mí me gusta. No olvidemos que la naturaleza de Pandora es precisamente ser un castigo para la humanidad. Un regalo envenenado a los que tan aficionados eran los dioses griegos: “Toma ¿te gustan la paz, el amor, la concordia, y la fraternidad? Pues despídete de ellos.” Pero también gracias a Pandora queda algo en el fondo, algo que los dioses hijoputas no han conseguido arrebatarnos. Todavía.

Ey, espera, se me ha ocurrido una cosa. Voy a ponerme metafórica, cuidado. ¿Y si resulta que el corazón de los hombres es la propia Caja de Pandora? ¿Y si todos tenemos un montón de mierda en nuestro interior, puesta allí por los mismos dioses, y la dejamos escapar como quien se tira un largo y nauseabundo eructo que infecta nuestro mundo, pero nos guardamos muy adentro la Esperanza, para consolarnos del mal que nosotros mismos hemos liberado? Puede ser. Un poco new-age, pero puede ser. 


14/2/10

El Pelocho

-->
En la jardinera de mi habitación acaba de crecer una inquietante planta prehistórica, hasta ahora desconocida por la ciencia: se trata de un proto-ficus deprimente, con las hojas mustias plegadas alrededor del tronco como un paraguas viejo. La bella estampa culmina con un matojo de pelochos blanquecinos que se mecen alegremente al compás del viento. Si lo viera Lovecraft seguro que le dedicaría una serie entera de sus Ciclos. No sé lo que me han vendido, pero esto no es un hibiscus, lo mires por donde lo mires.

En defensa del personal de “Fronda”, he de decir que después del holocausto vegetal del 2007 (un verano que nos fuimos todos y se quedaron mis pobres plantitas mas secas que la mojama), mi jardinera no ha vuelto a ser la misma, y eso que eran ejemplares robustos que habían sobrevivido a:
 -Los amorosos cuidados de mi Tía Pili ( arrancando la hiedra con sus manos desnudas porque decía que me quitaban luz.)
 -Las eficaces atenciones de mi hermana Paula (cantándolas y susurrándolas cosas bonitas mientras la regadera se llenaba de telarañas. Mi hermana insiste que había mal karma)
- El delicado esmero de mi padre (lanzándoles barreños de agua, *sploch* a una distancia aproximada de metro y medio.)

Ahora mi jardinera se ha vengado generando esta especie de aborto vegetal. Dicen los expertos que, con un poco de suerte, se puede tratar sólo de una etapa más de su crecimiento. Al igual que el gusano se convierte en una bella mariposa, cabe la posibilidad de que este feto se transforme en un arbusto cuajado de flores de colores…o de flores, a secas. O de algo.  Pero lo dudo. Por la plácida manera que tiene de agitar sus pelochos, creo que es una planta absolutamente satisfecha de si misma.

Concusión: que tenía que haber plantado aguacates. Como decía mi amigo Rubén: “Es cuestión de escupir el güito y enterrarlo. Con un buen aguacate, sabes a lo que atenerte”

PD: Han pasado tres meses desde que escribí este texto, y en ese margen de tiempo se me han muerto definitivamente todas las plantas. Todas menos una, claro. Adivinal cual ha sobrevivido.
 Recreación artística del Pelocho
En realidad es mucho más fea, pero es difícil expresarlo con el Paint.