14/11/10

Cogorzas medievales


Siempre me he preguntado...¿por qué narices la gente tiende a asociar la Edad Media con un mundo frío, oscuro y eternamente lluvioso? No lo sé: supongo que ha tenido la mala suerte de ir a caer entre dos de los episodios más luminosos de nuestra Historia: la Edad Clásica y el Renacimiento. Si dibujamos una imaginaria línea cronológica, la Edad Media tiene la apariencia de una veta de carbón entre dos bloques de mármol blanco. Otras personas, más inocentes o quizás más creativas, se imaginan el Medievo como  una inmensa partida de rol llena de espadas, armaduras de cuero y lozanas posaderas de pechos generosos. Sin embargo la Edad Media es un período histórico excepcionalmente largo e intenso, durante el cual Europa entera se convulsionó y cambió de forma no una, sino mil veces, en una continua metamorfosis que abarca desde la caída del Imperio Romano hasta el descubrimiento de América. Echad cuentas, así a ojo: el tinglado empieza en el siglo V, y no acaba hasta el XV. Si, son diez siglos de calendario. Mil años. Trescientos sesenta mil puñeteros días de Medievo, reducidos a esa imagen estereotipada y cojitranca

Antes de empezar, no queda más remedio que refrescar un poco aquellas clases de historia de nuestra infancia: la sociedad medieval se componía a rasgos muy generales de tres estamentos, interrelacionados entre sí a través de un extraño juego de favores: los Bellatores o Pugnatores (los que pelean por los demás), los  Oratores (los que rezan por los demás), y los Laboratores, (los que trabajan por los demás). Era sobre las costillas de estos últimos desgraciados sobre las que se levantaba el chiringuito feudal. Pugna, ora o labora.  El lema es fácil y pegadizo.

Sin embargo había gente que conseguía zafarse en cierta medida de aquel círculo vicioso, gente a la que no convencía para nada todo aquel asunto estamental: tipos como juglares,  trovadores, actores, acróbatas y especialmente, goliardos, los grandes desconocidos del Medievo. El Frente Popular de Judea (sector oficial) quiere romper hoy una lanza en su memoria. Va por vosotros, hermanos.

Según la Real Academia de la Lengua, los goliardos eran “clérigos y estudiantes vagabundos que llevaban vida irregular en la Edad Media”. Y es que estudiantes calaveras, como es natural,  han existido toda la vida, no os creáis que son patrimonio de nuestra era. Sin embargo, la diferencia fundamental entre un tontaina que toca los bongos en el campus de la Complutense y un goliardo radica en que éste último:

1º) Tenía  que tener los cojones muy gordos para evadirse de una jerarquía social tan asfixiante como aquella. Hoy en día cualquier capullete puede dárselas de anti-sistema. En la Edad Media NO. 

2º) Además de emborracharse, vivir por los caminos, meterse en peleas y enredarse con jovenzuelas de dudosa reputación, el goliardo cumplía una labor muy importante en la sociedad medieval: la de difundir la literatura, la música y la cultura, sacándola fuera de los muros de los monasterios y arrastrándola a las calles, las tabernas y los caminos.  Hay que tener en cuenta que, durante muchos siglos, los únicos que sabían leer y escribir eran los clérigos y algún que otro noble especialmente inquieto. Con el paso de los años, a los clérigos se les unieron los estudiantes de las escuelas catedralicias y de las primeras Universidades. Y aquellos curas y estudiantes descarriados, que bebían, fornicaban y se ponían tibios a cordero, se armaron con el inmenso bagaje cultural que su posición les permitía, y componiendo poemas por aquellos caminos de dios,  se dedicaron a propagar la cultura y el inconformismo en forma de pegadizas canciones que el pueblo llano podía aprender y corear. Que esa labor fuera consciente o inconsciente, eso no lo sé. Escribían odas al amor y a las mujeres, cantaban a la primavera, al vino y al juego. Ponían a parir al obispos y nobles, cuanto más alto era el rango, más sangrante la crítica. Mitras y coronas eran los blancos más divertidos, aunque tampoco tenían reparos a cagarse en la mismísima diosa Fortuna. Finalmente todas estas canciones fueron recopiladas alrededor del año 1200 en un libro al que pusieron por título CÁRMINA BURANA, “Canciones de Bura”.

Carmina Burana… supongo que ahora he tocado una tecla que a más de uno le sonará. Uno de sus fragmentos se hizo muy famoso gracias a la obra que el compositor Carl Orff pergreñó de los manuscritos originales: seguro que todos recordáis aquel célebre “Oh Fortuna!”  que acompañaba a un ochenterísimo Rey Arturo mientras galopaba por los campos de la vieja Inglaterra.  Pues esa es sólo una de las más de 300 rimas que componen el Carmina Burana. Eran melodías hechas para ser cantadas al ritmo de la cítara y el dulzimer, para que la gente las bailara al compás de aboques y timbales mientras el vino corría y el fuego chisporroteaba. Nada que ver con la inquietante solemnidad de las cantatas de Carl Orff, que siempre me ha parecido, por cierto, un tipo de lo más siniestro.


Hay muchas joyitas musicales dentro de los Carmina, pero si tuviera que elegir una, mi preferida sería sin duda “In Taberna cuando summus” (Cuando estamos en la taberna). Atención a la letra, señores: ved que poquito hemos cambiado a lo largo de todos estos siglos.



 [Este video es casero y artesanal donde los haya. La versión que he utilizado pertenece a "The New London Consort, Philip Pickett CD L'Oisseay Lyre 417 373-2", grabado en 1987. No es especialmente buena, pero las que había en Youtube eran PEORES. En el vídeo superpongo escenas de la película "Excalibur" con las de "En el nombre de la Rosa", para contrastar el sentimiento religioso y el profano. Es una chapucilla, pero es que soy una inútil con el Windows Movie Maker XD]


IN TABERNA

          In taberna quando sumus,
Cuando estamos en la taberna, 
        non curamus, quid sit humus,
no nos importa qué sea de la tierra (1)
        sed ad ludum properamus,
sino que nos precipitamos al juego, 
          cui semper insudamus. 
que siempre nos hace sudar.
             Quid aguatur in taberna, 
Lo que se hace en la taberna 
           ubi nummus este pincerna, 
donde el dinero es copero (2)
          hoc est opus, ut queratur, 
esto sí importa averiguarlo. 
              sed quid loquar, audiatur! 
¡Escuchad lo que os voy a decir!

     (1)  “No nos importa qué sea de la tierra” es el equivalente medieval a nuestro tradicional
          “Me voy al bar, a ver si me olvido de este curro de mierda que tengo”.
     (2)  El copero era, dentro de la Corte, el personajillo encargado de llenar la copa del rey. 
          Un trabajo más estresante de lo que parece a primera vista.

Quidam ludunt, quidam bibunt,
Unos juegan, otros beben,
quidam indiscrete vivunt. 
otros viven desenfrenadamente.
Sed in ludo qui morantur,
Entre los jugadores,
ex his quidam denudantur,
unos acaban desnudos,
quidam ibi vestiuntur, 
otros se visten allí mismo, 
quidam saccis induuntur. 
otros se cubren con sacos (3).
Ibi nullus timet mortem, 
Nadie teme allí a la muerte, 
sed pro Baccho mittunt sortem. 
sino que a Baco su suerte dejan (4)

     (3)  Como en el Casino de  Torrelodones, vaya.
     (4)  Baco o Dionisio, dios del vino.
 
Primo pro nummata vini,
La primera, por el precio del vino:
ex hac bibunt libertini;
por éste beben los libertinos;
semel bibunt pro captivis, 
Beben la segunda por los cautivos,
post hec bibunt ter pro vivis,
después beben la tercera por los vivos,
quarter pro Chistianis cunctis, 
la cuarta por todos los cristianos,
quinquies pro fidelibus defunctis,
la quinta  por los fieles difuntos, 
sexies pro sororibus vanis, 
la sexta por las monjas casquivanas
septies pro militibus silvanis.
La séptima por la soldadesca asilvestrada. 


Octies pro fratribus perversis,
la octava por los hermanos perversos, 
novies pro monachis dispersis,
la novena por los monjes dispersos,
decies pro navigantibus 
la décima por los navegantes, 
undecies pro discordantibus, 
la undécima por los disconformes, 
duodecies pro penitentibus,
la duodécima por los pentitentes, 
tredecies pro iter agentibus.
la decimotercera por los que andan los caminos.
Tam pro papa quam pro rege
Tanto por el Papa como por el Rey (5) ,
bibunt omnes sine lege. 
beben todos ya sin ley.  

Toda esta parrafa posiblemente constituya uno de los brindis más largos y exaustivos de la historia de los brindis. En realidad, están imitando la estructura de una lectura evangélica (vamos, de una misa), pero en versión beoda e irreverente. Por eso tiene una rítmica tan extraña y salmódica, y por eso ponen voces chorras: están imitando a curas, monjas y demás oficiantes. Pocas cosas hay tan divertidas como reírse de lo sagrado.

5) Papas y reyes estuvieron a la gresca durante más de cien años por ver quien cortaba el  bacalao en Europa: el "poder celestial" quería que sus decisiones tuvieran más peso político,  y el "poder terrenal" opinaba que los Papas deberían irse a bendecir cosas por ahí en vez de andar metiéndose donde no les llaman. Por este motivo los descendientes de San Pedro, que por aquella época eran muy propensos a repartir hostias consagardas, tuvieron los santos guebos (nunca mejor dicho) de formar y movilizar inmensos ejércitos vaticanos, porque Deus le Volt. En respuesta, los reyes se calaron la corona hasta las cejas con la sana intención de soltar un sartenazo a todo aquel que asomara la cabeza por encima de los Montes Apeninos. Eran Papas  batalladores aquellos, nada que ver con nuestro  querido Juan Pablo The Second, saludando mansamente desde su Papa-movil y diciéndonos que, por dios, hagamos el favor de dejar de usar condones, hombre, que ya está bien. Guarretes. A este fascinante espisodio de la historia (el de los ejércitos, no el de los condones) se le conoce como la "Querella de las Investiduras". Como podemos ver, a la gente en las tabernas les daba igual el uno que el otro, total, les iban a putear igualmente...es como preguntar "¿A quien prefieres, a  Rajoy o a ZP?" Pues eso. Que lo mismo me da que me da lo mismo.




Bibit hera, bibit herus, 
Bebe el ama, bebe el amo,
bibit miles, bibit clerus, 
bebe el soldado, bebe el clérigo,
bibit ille, bibit illa, 
bebe éste, bebe aquél,
bibit servus cum ancilla, 
bebe el siervo con la criada, 
bibit velox, bibit piger, 
bebe el rápido, bebe el lento,
bibit albus, bibit niger, 
bebe el blanco, bebe el negro, 
bibit constans, bibit vagus, 
bebe el constante, bebe el vago
bibit rudis, bibit magus. 
bebe el bruto, bebe el sabio. 


Bibit pauper et egrotus, 
Bebe el pobre y el enfermo, 
bibit exsul et ignotus,
bebe el desterrado y el ignorado,
bibit puer, bibit canus,
bebe el niño, bebe el viejo, 
bibit presul et decanus, 
bebe el prelado y el decano,
bibit soror, bibit frater, 
bebe la hermana, bebe el hermano,
bibit anus, bibit mater.
bebe la vieja, bebe la madre. 
Bibit ista, bibit ille, 
Bebe ésta, bebe aquél,  
bibunt centum, bibunt mille. 
beben cientos, beben miles

Parum sexcente nummate 
Seiscientas monedas poco
durant, cum immoderate 
duran, cuando se bebe sin moderación 
bibunt omnes sine meta,
y sin meta, aunque al beber
quamvis bibant mente leta 
nuestra alma se alegre. 

Sic nos rodunt omnes gentes
Así, todo el mundo nos denigra
et sic erimus egentes 
Y siempre seremos pobres 
Qui nos rodunt, confundantur
¡Quienes nos denigran se vean confundidos (6)
Et cum Iustis nos scribantur 
Y no se cuenten entre los Justos!  (7) 

(6) La expresión "Que Dios te confunda" igual nos suena rara, pero era bastante habitual, se
    traduce más o menos como " Que te den". 
(7) "Que no se vean entre los Justos" significa "que se vayan al Infierno", ya que los Justos eran aquellos que se salvarán el Día del Jucio Final. Estos medievales si que sabían maldecir con estilo.


¡SALUD!

PD: La traducción del latín, obviamente, no es mía, sino que he hecho un batiburrillo con las mil y una versiones que he encontrado por Internet, de las cuales he escogido las que me han parecido más fieles al texto.Me gustaría dar nombres concretos de traductores, pero...nadie cita a nadie.This is Internet. This is madenss. 


25/10/10

Despiezando a Led Zeppelin





STAIRWAY TO HEAVEN - ESCALERA AL CIELO

There's a lady who's sure 
all that glitters is gold
And she's buying the stairway to heaven.
When she gets there she knows,
if the stores are all closed
With a word she can get what she came for.


There's a sign on the wall 
but she wants to be sure
'Cause you know sometimes 
words have two meanings.
In a tree by the brook, 
there's a songbird who sings,
Sometimes all of our thoughts are misgiven.


There's a feeling I get when I look to the west,
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I have seen
rings of smoke through the trees,
And the voices of those who stand looking.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it really makes me wonder.

And it's whispered that soon 
if we all call the tune
Then the piper will lead us to reason.
And a new day will dawn 
for those who stand long
And the forests will echo with laughter.

If there's a bustle in your hedgerow, 
don't be alarmed now,
It's just a spring clean for the May queen.
Yes, there are two paths you can go by, 
but in the long run
There's still time to change the road 
you're on.

Your head is humming and it won't go, 
in case you don't know,
The piper's calling you to join him,
Dear lady, can you hear the wind blow,
and did you know
Your stairway lies on the whispering wind.

And as we wind on down the road
Our shadows taller than our soul.
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How everything still turns to gold.
And if you listen very hard
The tune will come to you at last.
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll.




He aquí a una dama que está segura
de que es oro todo lo que reluce,
y está comprando una escalera al cielo.
Y cuando llegue arriba sabrá que,
aunque todas las tiendas estén cerradas,
con una sola palabra conseguirá
aquello que ha venido a buscar,

Hay un símbolo en el muro,
pero quiere asegurarse,
porque ya sabes que a veces las palabras
tienen dos significados.
En un árbol junto al arroyo
hay un pájaro que canta,
a veces nuestras propias reflexiones
son las que nos llenan de dudas

Un sentimiento me embarga
cuando miro hacia el oeste,
y me espíritu clama por marcharse
En mis pensamientos he visto
anillos de humo a través de los árboles
y las voces de aquellos que observan inmóviles.
Y esto me hace preguntarme...

Y se susurra que, muy pronto,
si todos seguimos la melodía,
el flaustista nos hará entrar en razón.
Y amanecerá un nuevo día
para aquellos que esperaron,
y el bosque resonará con los ecos de las risas.

Si oyes un gran bullicio a través de los muros de tu jardín, no te alarmes,es sólo la primavera, que se prepara para la Reina de Mayo . Si, hay dos caminos por los que puedes ir, pero en el más largo siempre tienes la oportunidad de cambiar tu rumbo.

Algo canturrea en tu cabeza,
y no se marchará, por si no lo sabías.
El flautista te está llamando
para que te unas a él.
Querida dama, ¿puedes oír cómo sopla
el viento, y no comprendes,
Que tu escalera al cielo se levanta sobre ese viento que susurra?

Y mientras serpenteamos camino abajo,
nuestras sombras más altas que nuestras almas, marcha también con nosotros una dama, a la que todos conocemos, que brilla con blanca luz y quiere mostrarnos como todo se convierte en oro, y si escuchas con mucha atención, la melodía llegará a ti finalmente, cuando todos seamos uno y uno seamos todos, para ser una roca, pero no rodar.

PD: La traducción es mía, auténtica y artesanal, así que tendrá cagadas mil. Disculpen las molestias.


Aquellos que frecuenten los bares de rock y heavy habrán  podido presenciar un curioso fenómeno: cada vez que suenan los primeros acordes de “Stairway to Heaven” (esas cuatro notas frágiles que retumban con la nitidez de cuatro campanadas),  el ambiente suele aquietarse bastante y hasta los más cocidos bajan el tono. A veces la actitud de la gente pasa de ser bullangera  a ser casi... podríamos decir…respetuosa.  Incluso un poco “monacal”: unos cierran los ojos, otros bajan la cabeza, y cada cual se mete un poco en su mundo siguiendo el hilo plateado de la voz de Robert Plant. Qué curioso pero evidente  efecto tiene  este tema en la gente, madre mía.  Han corrido ríos de tinta sobre él. 

“¿Cuál es el verdadero significado de Stairway to Heaven?”, se preguntan las masas por el  ciberespacio  “¿Cuál es el mensaje que nos quiere transmitir Led Zeppelin con esta críptica canción?”.  Pues después de leer en Internet un millón y medio de chorradas, intensos pajeos e interpretaciones variadísimas, esotéricas y psicoanalíticas, he llegado a una conclusión… que no tengo ni la más remota idea. Nadie puede jactarse jamás de entender el significado profundo de lo que escriben  dos tronados setentones hasta las cejas de opiáceos. Es demasiado pretencioso eso.  Lo que sí puedo hacer, humilde y honradamente, es “analizar”  la canción bajo mi perspectiva de joven friki con bastante tiempo libre.

De todas maneras  el tema de “la escalera al cielo” viene de antiguo. Se ha representado muchísimo a lo largo de la Historia, tanto en el en arte como en la literatura, con el nombre de “La Escalera de Jacob” o “El Sueño de Jacob”: cuenta la Biblia en el Génesis (parezco Flanders) que un patriarca judío, el tal Jacob, vio en sueños una escalera que unía el cielo con la tierra, por la cual subían y bajaban ángeles.  Sin embargo, en la canción de Zeppelin lo que sube por esta escalera no son precisamente ángeles:  “There is a lady who is sure, all that glitters is gold, and she is buying a Stairway to heaven”. Es decir, una mujer que intenta alcanzar el estado superior de espiritualidad (no olvidéis que esa escalera conduce al Cielo) a golpe de talonario.  La gente se ha hecho muchas pajas interpretándolo en clave místico-esotérica pero yo, que soy más simple que un ocho, sólo veo una sutil aunque decidida crítica al materialismo.  Qué le vamos a hacer







Eso no quiere decir, por supuesto, que no se puedan entresacar elementos de la mitología celta y escandinava, sobre todo aquellos relacionados con el solsticio de verano,  la llegada de la primavera , el renacer de la tierra y todas esas cosas ( ay, cosmogonía celta, cuánto daño te ha hecho la New Age…)  No hay que olvidar que Robert Plant escribió esta canción mientras leía el libro Magic Arts in Celtic Britain de Lewis Spence, y claro, estaba sembrado con el tema. Un tipo curioso este Lewis , todo sea dicho: folklorista escocés y especializado en misterios misteriosos. Spence, además de hacerse muchas gayolas mentales (la Atlántida, los dioses mesoamericanos, las caras de Bélmez…), teorizó de manera bastante cabal sobre el origen de los bretones y la mitología celta que pervive hoy en día convertida en folclore. Varios de estos elementos aparecen sutilmente citados en la canción. Analicémoslos, pardiez.

If there's a bustle in your hedgerow, don't be alarmed now,
It's just a spring clean for the May queen.

- Los llamados “hedgerows”: mmh, esta palabra es algo complicada de traducir… en castellano, se refiere a una valla o empalizada formada por arbustos frondosos. Vamos, lo que viene siendo un seto: aquí estamos muy acostumbrados a verlos, perfectamente podados, separando urbanizaciones  y jardines. Sin embargo en Inglaterra es tradicional que los hedgerows se encuentren separando caminos en las zonas más agrestes y rurales: grandes matojos de arbustos y árboles enmarañados, normalmente cuajados de zarzas, espinos y otras plantas trepadoras, que poco tienen que ver con el meticuloso urbanismo de nuestras tristes arizónicas. Estos hedgerows asalvajados son el escenario de multitud de cuentos de hadas en Irlanda e Inglaterra: las encrucijadas, los umbrales y las vallas y cercados parecen ser susceptibles a este tipo de apariciones fantásticas. Otro día os cuento por qué. 

- La Reina de Mayo: esta es fácil, ¿no? Como todos sabemos, mayo es el pistoletazo de salida del verano, la apoteosis de la primavera y uno de los momentos más fecundos del calendario.  Se le lleva rindiendo culto muchos siglos: desde el Beltane celta hasta las actuales fogatas, el hombre ha celebrado y celebrará siempre la llegada del calor. La figura de la Reina de Mayo es sin embargo una tradición más insular que continental: allí escogen a una joven, la visten de blanco y la coronan de flores, para que luzca un aspecto lo más virginal posible. Así ataviada, preside los desfiles que se celebran en honor a tan benigno mes.  La Iglesia Católica, que en su afán proselitista siempre se ha subido al carro de las antiguas tradiciones, ha decidido consagrar este mes a la Virgen.

There is a feeling I get, when I look to the West
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I’ve seen
Rings of smoke through the trees
And the voices of those who stand looking

- El Oeste o las islas del Oeste: uno de los temas más persistentes y periódicos de la mitología celta es el de las islas Bienaventuradas o Islas Afortunadas, situadas en el mar occidental, más allá del sol poniente. Hay miles de ellas, o quizás sean la misma con distinto nombre, quien sabe:  Tirfo Thuinn, Tierra Bajo las Olas; Tire Nam Beo, Tuerra de los Vivos; Tirn Aill, el Otro Mundo; Mag Mor, la Gran Llanura; Mag Mell, la Llanura Placentera; Tir Tairnigire, la Llanura de la Felicidad, o la más conocida de todas Tir Nan Og, la Tierra de los Jóvenes o de la Juventud. En estas regiones, como su propio nombre indica, todo es felicidad, paz y abundancia: no hay heladas ni sequías, puesto que siempre es primavera, y tampoco existen el envejecimiento ni  la enfermedad.  Es un mundo perfecto y estático. Fue a estas islas donde se exiliaron los poderosos Tuatha de Danan, cuando los gaélicos llegaron a Irlanda. La historia, en cuatro pinceladas, es la siguiente: Irlanda fue colonizada por los Tuatha, una especie superior de raza humana, más guapos, más listos, más altos, más fuertes, y por si esto fuera poco, con cierta habilidad para forjar armas y objetos mágicos. Pese a todo, fueron vencidos por una panda de barbudos procedente (dicen) del norte de España, los Hijos de Mil, antepasados mitológicos de los actuales gaélicos. En vista de los hechos, los Tuatha de Dannan decidieron abandonar Irlanda: algunos pasaron a vivir bajo tierra, en los célebres Sidhe, y acabaron poblando los cuentos infantiles de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Otros, los más dignos, partieron hacia las Islas del Oeste para no regresar jamás.
Namárië! Nai hiruvalyë Valimar!

Sabiendo todo esto, es fácil hacer un pequeño ejercicio de superposición: sustituid Tuatha de Dannan  por “Elfos”, gaélicos por “Hombres”, Irlanda por “Tierra Media” y Tin na Og  por “Tierras Imperecederas”. Efectivamente: tenemos ante nosotros, en esencia y presencia, la línea argumental del “Silmarillion” de J.R.R.Tolkien, y también la de su magistral refrito de mitologías europeas, el celebérrimo “Señor de los Anillos”. Las referencias que se hace a estos libros, tanto en Stairway to Heaven como en muchas otras canciones del grupo, son sutiles pero evidentes: anillos de humo a través de las ramas de un bosque lleno de figuras silenciosas… la verdad es que es difícil decir tanto de Tolkien con tan pocas palabras.  Y además muy poco friki tienes que ser para no asociar la imagen “rings of smoke” con el querido Gandalf poniéndose hasta las cejas de Viejo Toby en la puerta de Bolsón Cerrado.


Vamos a cerrar el artículo con una frase del propio Robert Plant: “Stairway to Heaven es el comienzo de la primavera" - dice el pollo - "cuando los pájaros hacen sus nidos, cuando empiezan la esperanza y el nuevo año. Y no tiene nada que ver con esas cosas raras que se leen en América".

“Las cosas raras que se leen en América”… merece la pena detenerse en este punto.  "Stairway to Heaven" fue acusada (y seguro k todavía hay algún adorador del Demoño que no pierde la esperanza) de contener mensajes satánicos cuando se reproduce hacia atrás aproximadamente en la mitad de la canción, dando como resultado el siguiente mensaje (atentos y, por favor, contened vuestro temblor) 

Oh aquí está mi dulce Satán. Aquel cuyo estrecho camino me hiciera triste.
Él te dará 666, había un pequeño cobertizo donde él nos hacia sufrir, triste Satán 
 
"En primer lugar, ¿a quién se le ha ocurrido eso?”-  manifestó atónito el grupo, cuando se enteró del asunto – “Tienes que tener mucho tiempo libre para siquiera considerar que alguien pueda hacer eso. Y especialmente con 'Stairway to Heaven', estábamos tan orgullosos de ella, y sus intenciones son tan positivas...

 Joder, me da hasta pena. Robert Plant hablando de los pajaritos haciendo sus nidos, y la gente acusándole de montárselo con el dulce Satán. Finalmente la discográfica Swan Song Record cerró la polémica con una contundente declaración: “Nuestros vinilos solo giran hacia delante”. Punto redondo.

Pese a todo, hay gente que sigue defendiendo la controvertida teoría del satanismo, ya que  Jimmy Page fue seguidor del gran ocultista y enfermo mental Aleister Crowley.  El guitarrista británico compró la mansión de Crowley, Boleskine House, situada en la orilla del lago Ness donde, primero el maestro y luego el discípulo, realizaban  (cito textualmente de los periódicos) “rituales oscuros y orgías basadas en el sexo y en la ingesta de drogas. Como si Jimmy Page necesitara a Satanás o a Crowley o a su p*ta madre para montarse sus propias orgías e ingestar todas las drogas que le diera la gana.

  A la izquierda, Crowley mostrándonos sus poderes sobrenaturales. Me gusta el gorro. 
A la derecha, Jimmy Troner Page



25/9/10

De barcos y ancestros

Cisneros, la fragata del bisabuelo Manuel. Bonica es...
Dicen que los vascos tienen fama de buenos marinos. No sabría decir cuánto hay de verdad en esta afirmación pero, al menos en mi árbol genealógico, muchas ramitas se han girado en dirección al mar con la inexorabilidad de virutas ante un polo magnético. Hasta dónde puedo rastrear, esta familia hunde sus raíces en agua salobre: el tatarabuelo Genaro, los bisabuelos Manuel y Jesús, los abuelos Juan y Enrique, los tíos Jesús y Juantxu… este impulso de mirar hacia la costa no se ha saltado ni una sola generación. Incluso yo he recibido mi pequeña y licuada dosis de salitre familiar: siempre me gustaron los capitanes de grandes bigotes, las ballenas blancas, el viento contra la lona y el chispeante sonido del tajamar cuando parte limpiamente las olas. Sentir el horizonte azul extendiéndose en las cuatro direcciones es para mí un bálsamo, y no hay nada mejor que cabalgar a lomos de esas benévolas y fieles criaturas marinas que en realidad son los barcos. Los que cabecean y cabriolean, los que saltan, cortan y se deslizan en un trasiego de velas y jarcias son mis preferidos, pero a exepción de los grandes yates de ocio (horteradas del tipo "La Perla del Mediterráneo", con jacuzzis y animadores que te obligan a bailar la conga) todos me caen bien: el velero y la chalupa, la zodiac y el catamarán. En realidad me basta con que flote.

Como digo, hay muchos marinos y enamorados del mar en esta familia, y cada uno tiene su propia historia. Hoy voy a contar la de mi bisabuelo y su hermano, una pareja de estrambóticos capitanes de navío de principios de siglo XX: Don Manuel y Don Jesús Azkune Markaida. Por motivos de espacio (este pobrecito blog no está diseñado para largas chapas), sólo seguiré la pista de uno de ellos: la de Jesús, el pequeño. Es una bizarra historia en la que no faltan minas acuáticas, trágicos naufragios y resurrecciones milagrosas.

A primera vista, la vieja foto no es demasiado impresionante: un vasquito de cara honrada y ojos mansos, camisa blanca y boina calada hasta las cejas. Yo me esperaba, que sé yo, algún capitán de navío de esos que aparecen en los cuadros, escrutando con severidad el horizonte y, a ser posible, atusándose el mostacho. En cambio, me devuelve la mirada un pacífico baserritarra de principios de siglo. Ese es el tío-bisabuelo Jesús.


Jesús Azkune Markaida nació en 1888 en Algorta, y se pasó la mitad de su infancia con los pies metidos en Arrigúnaga, la playa que se ve desde las ventanas de nuestra casa. [NOTA 2] En 1900, siendo un moco de 12 años, agarró su petate y se fue a los muelles talmente como si fuera un personaje de Stevenson, para embarcar en un navío que hacía el recorrido Portugalete- Southampton. El capitán, como es natural, se pasó los sueños del grumete por el forro de su mostacho y enterró al chavalillo en las cocinas con órdenes no demasiado gloriosas: pela patatas, friega platos y no des el coñazo. El joven Jesús estaba in-dig-na-do. En cuanto el barco amarró en Inglaterra, cogió su petate y echó a correr por los muelles el muy desertor, con tan mala fortuna que fue a chocarse de bruces con su propio capitán, que lo mandó de vuelta a la cocina con una magnífica bofetá de padre (recreación histórica). 

Cuando volvió a Algorta, el pequeño grumete ya había decidido que lo suyo era el mar, pero no de aquellas maneras: se puso a estudiar en serio, matriculándose en la Escuela de Náutica. Para cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el bisa Jesús estaba ya hecho todo un piloto de pro, y se dedicaba a cubrir aquella célebre ruta marítima entre Inglaterra y el País Vasco que tantos beneficios reportaba. Dinerito sajón, contante y sonante. Pero los alemanes tenían otros planes: con el fin de aislar económicamente a la Pérfida Albión y entorpecer los suministros de los enfants de la patrie, plagaron el Golfo de Bizkaia de minas acuáticas. Y, naturalmente fueron vascos, astures y cántabros (neutrales y con sus propios problemas en casa) los que se comieron casi todas.

Pues así iba tranquilamente mi tío-bisabuelo, primer oficial en el buque “Bayo”, llevando carbón a los ingleses para que pudieran reventar con mas desahogo a la Triple Alianza, cuando un mina alemana hizo saltar en pedazos al mercante vascongado. Murieron todos los tripulantes. Bueno, todos no: una figurita se quedó flotando en el agua, con la espalda y parte de la cara destrozadas por la metralla. Era Jesús.

Hay cosas que, por muchas vueltas que le dé una, no puedes explicarte: cómo se puede sobrevivir a una explosión capaz de convertir un monstruo de acero en chatarra voladora. Cómo se puede aguantar dos días flotando en el mar, con semejantes heridas, sin que la sangre atraiga compañías indeseadas en busca de un fácil tentempié. Finalmente la marea, en su clemencia, comenzó a arrastrar el cuerpo del tío- bisabuelo hasta la costa de La Rochelle, en Francia. Extraños designios del mar.

Mientras tanto la noticia había llegado a Algorta: el bombardero alemán “Heine” había reventado al mercante “Bayo”. Solo había un superviviente alojado en el hospital de Rochelle. El superviviente, decían los periódicos, era un joven de Santander. Le dieron el pésame a mi tatarabuela... pero la buena señora, con esa intuición y cabezonería que tienen las madres, no los aceptó. “Manu”- le dijo a su hijo mayor- “Vete seme a Fransia, porque si hay uno vivo, tiene que ser Jesús”. Y efectivamente, allí se abrazaron los dos hermanos: uno entero, el otro un amasijo de vendas. Para haberlo grabado. También me habría gustado grabar otra escena: la de una vecina de Algorta gritándole a mi tatarabuela: “¡Antonia, ahí te viene el hijo!”, “¿Sólo uno?”, “¡No, los dos!”.

Esta historia conmocionó a la población algorteña y en poco tiempo los niños en sus juegos infantiles cantaban saltando a la comba unos versos que Dios sabe quién compuso:

Estos marinos que aquí cantamos
todos de luto nos encontrarnos
porque una mina en alta mar
al Vapor Bayo hizo estallar.

De veintiséis tripulantes
que el Vapor Bayo llevaba
veinticinco perecieron
por una mina malvada.

Tan solo un tripulante
del barco que naufragó
luchando contra las olas
su salvación encontró

El tío-bisa Jesús debía de ser de la pata del diablo porque en cuanto curaron las heridas, ya estaba deseando volver a echarse a la mar. “Dos hijos tengo, dos”, pensaba la tatarabuela. “Y los dos me han tenido que salir marinos”. Eso no se lo deseo yo a ninguna madre. Después de semejante experiencia, la buena señora quería atar a su hijo a la pata de la cama. Y para no asustarla más de lo que ya estaba, Jesús le dijo a su madre una verdad a medias: que se iba “a tomar las aguas”. La tatarabuela se quedó contenta, pensando que iría a pasar una temporada al balneario de Cestona. Craso error: Jesús se embarcó como primer oficial en el “Mercedes”, rumbo a Inglaterra.

Esto que voy a contar a continuación ya empieza a sonar a novela de aventuras, pero juro por mis muertos que es verdad: al salir del Golfo de Bizkaia, su barco fue torpedeado por un submarino alemán. Así, de gratis. Mi tío-bisa estaba en el puente, esperando a que el camarero le subiera el café, y lo vio venir. Y digo que lo vio, porque durante parte de las Guerras Mundiales, los submarinos alemanes contaban con tubos-lanzatorpedos que, antes de ser perfeccionados, dejaban una estela de burbujas que delataba su posición. Total, que Jesús vio las burbujitas, algo hizo “click” en su cabeza, y saltó por la borda sin pensárselo dos veces. Pocos segundos después, el “Mercedes” estallaba en mil pedazos. Murieron todos. Todos, menos dos: mi bisabuelo y el camarero que le traía el café.

Mal rollito
Siempre que trato de imaginar la escena, me viene a la cabeza la historia de un soldado alemán llamado Erich María Remarque quien, para exorcizar sus demonios, escribió un célebre libro titulado "Sin novedad en el frente". Cuando empiezan a estallar los obuses- decía Erich- una parte de nuestro ser retrocede miles de años. Es el instinto el que despierta en nosotros, el que nos guía y nos protege. No es consciente, es mucho más rápido, más seguro, más infalible que la consciencia. Si tuvieras que fiarte de ti mismo, ya serías un montón de carne destrozada. Creo que algo así le pasó al bisabuelo Jesús. No era soldado, pero sí marino, y debió de sentir el siniestro palpitar del puto torpedo debajo de las aguas. Estamos hablando de cuestión de segundos. Ver una estela y saltar, gracias a Dios.

No sé si la tatarabuela llegó a enterarse de esto. Creo que no. Cuando volvió a Algorta le dijo: “Pronto has vuelto, seme”, y él le contestó “Todas las aguas he tomao de un golpe, ama”.

La vida del tío-bisabuelo Jesús tomó desde aquel suceso un ritmo más sosegado. Siguió navegando. Se casó. Se instaló en un baserri de Gorliz llamado “Ormaza” y plantó un buen huerto. Trabajó duro transportando troncos en la Guinea Española con su hermano Manuel. Cruzó por entre las rocas de Ushant en honor a un capitán inglés. Dio clases de Náutica a los chavales jóvenes, sin cobrar ni un duro. Fue conservador honorario del recién nacido Museo del Pescador en Bermeo (un buen porcentaje de lo que aparece en sus vitrinas fue sacado por él de los fondos vizcaínos). Y finalmente, antes de que los años y el Alzheimer se lo llevaran, todavía le dio tiempo de escribir unos versos para su tumba, unos versos de los que ya nadie se acuerda bien, ni siquiera mi abuelo, pero decían algo parecido a esto:
Aquí dentro de esta fosa
yace un viejo capitán
en ella entró sin afán
y de arribada forzosa...

Y hasta aquí llega la memoria, porque el epitafio nunca llegó a tallarse (NOTA 3). Según mi abuelo, también decía “algo de las olas”, lo cual no es muy aclaratorio. Y es que cómo dice el viejo… “muchas mujeres había en esa casa de Ormaza, muchas. ¿Tú crees que le hicieron caso al pobre desgraciado? Que vaaaaa, buenas son… al final no sé lo que pusieron en la tumba, pero la señora dijo que lo de las olas, ni hablar “. Y remató la frase con su eterna coletilla:

“Mujeeeres…”


POSDATA: He estado dudando mucho, mucho, sobre si escribir esta posdata o no. Es una última anécdota de Jesús Azkune Markaida... una última anécdota tan presuntuosa que he decidido simplemente no creérmela. Pero es un dato, y como tal lo constato: dicen que Pío Baroja, aquel grandísimo vasco enamorado del mar, quería escribir un libro sobre mi tio-bisabuelo. Ale, ya está dicho. 

"¿Jesús Azkune? No sé de quién me estás hablando..."

NOTA1:  El bisabuelo Manuel, hermano mayor de Jesús, ya es otro cantar: uniforme blanco, bigotes al uso y una expresión melancólica que me recuerda un poquito a la del zar Alejandro en el exilio. El bisa fue teniente de navío y oficial de derrota en la Armada Republicana: es decir, el encargado de determinar la ruta o “derrota” de un barco. Un puesto importante de cojones, y está mal que yo lo diga. Su especialidad eran los cruceros y los destructores. Según mi abuelo, el bisabuelo Manuel era muy rojo, muy marxista y muy republicano, pero que cuando se fue a vivir a Rusia (creo que entonces aún se llamaba Madrecita Rusia) cito textualmente, “se le pasó la cosa”. Y ahí no he querido preguntar más porque la abuela, que es de la pata de Zumalacárregui, suele fruncir el ceño y refunfuñar cuando se saca el tema. El bisabuelo Manuel tiene su propia crónica particular. Pero como diría Ende… eso es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión.

El bisabuelo Manuel, con gorra de capitán y bigotes dalinianos,
posando junto con la patibularia tripulación de la fragata  Cisneros.
El moquete sentado a sus pies es mi abuelo


NOTA 2:  Ahora que lo pienso, yo también he vivido en esa arena de Arrigúnaga un buen cacho de mi vida: los karramarros que cogíamos cuando la bajamar dejaba al aire las rocas de escoria. Las heridas en los pies y el amoniaco para quitar el chapapote, que entonces se llamaba galipó. Los sustos cuando subía la marea y nos pillaba volviendo de Kantarepe, y había que saltar de roca en roca mientras las olas rompían cada vez más cerca. El saquito donde guardábamos trozos de vidrio pulidos por el mar, que a nosotros nos parecían piedras preciosas. Las algas sucias y los pompones rojos que no había manera de quitarse del pelo. El cielo naranja, las aguas verdosas y el escalofriante bocinazo que daban los buques cuando doblaban la Punta Galea. Esa especie de mugido de ballena triste me ponía, y me pone, los pelos de punta. También es la playa donde se formó nuestrA primera cuadrilla, donde fumamos nuestros primeros cigarros, donde bebimos nuestros primeros kalimotxos y donde nos dimos nuestros primeros besitos. Pues en esa misma playa, como digo, empezó su andadura (o mejor dicho, singladura)  mi tío-bisabuelo Jesús. 


NOTA 3:  Mi tío Luis, un abogado con alma de archivero, ha encontrado por fin el famoso epitafio que nunca llegó a tallarse. Y dice así:
Aqui dentro de esta fosa
yace un viejo capitán
en la que entró sin afán
y de arribada forzosa

De aquí trazará otro rumbo
si es que el dejan trazar
para poder navegar
por el mar del Otro Mundo

Para alcanzar la otra orilla
le hace falta de un orante
A tí, pío visitante
te pido un Ave María
Y como bien dice "Luisito"... las mujeres tenían razón por no querer tallarlo, porque el marmolista les habría salido por una pasta. Y la lápida habría llegado hasta los 2 metros de altura, añado yo...¡vaya con el marinero romancero!
 

FE DE ERRATAS: Vaya por Dios, si es que tenía que pasar: una nieta despistada y un abuelo algo trompeta con tendencia a contestar por peteneras... lo natural es que se me colase algun fallo. Pero bueno, rectificar es de sabios: resulta que el teniente de navío y oficial de derrota en la Armada Republicana no era el bisabuelo Manuel, sino el tío abuelo Manolo, hermano de mi yayo.  En la foto aparece posando como oficial de derrota en ese pedazo de bicho que fue el destructor "Jose Luis Díaz" (http://es.wikipedia.org/wiki/Destructor_Jos%C3%A9_Luis_D%C3%ADez_%28JD%29). En fin, lo que yo decía: en esta familia pegas una patada al tronco del árbol genealógico, y te empiezan a caer marinos como si fueran bellotas maduras.