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Mostrando las entradas etiquetadas como del mar

Narcosis, el hechizo de las profundidades

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"BARRACUDA" David Doubliet De todos los trastornos que puede sufrir un buceador (que son muchos y deliciosamente variados) la narcosis o "borrachera de las profundidades" es sin duda uno de las más extraños: se trata de una intoxicación por exceso de nitrógeno en el organismo, y su síntomas son muy parecidos a los de una borrachera de copazos. A 10 metros bajo el agua sus efectos son imperceptibles, alrrededor de los 30 metros el organismo empieza a acusar sus primeros indicios, y a más de 70.... en fin, ya son ganas liarla. Cada cuerpo es un mundo y cada persona reacciona a la narcosis de diferente manera, pero un cuadro sintomático general podría ser el siguiente: 10 - 30 m . Leve deterioro en el desempeño de tareas (El manómetro tiene que estar por aquí, colgando de alguna parte...), leve deterioro del razonamiento (¿Me se habrá caído?), y puede presentarse euforia leve (Joder este pez es el mejor putopez que he visto en mi vida). 30 - 50 m . Re...

La Galerna

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La Galerna. Óleo. 133 x 158 cm. Museo de Bellas Artes. Bilbao. Obra de Aurelio Arteta  Éste es el cuadro. Me topé con él mientras paseaba distraída por los pasillos del Museo de Bellas Artes de Bilbao. El lienzo, que ocupa casi una pared entera, se llama “La Galerna” ( The Wind Storm para los guiris) y fue pintado en 1913 por un artista vasco poco conocido llamado Aurelio Arteta. Supongo que la gente de la meseta no estará familiarizada con el término “galerna”, pero por aquí arriba lo conocemos bien, incluso demasiado bien : se trata de un temporal súbito y cabrón, con fuertes ráfagas de viento oeste-noroeste, que suele azotar el Mar Cantábrico y sus costas. Un ejemplo ilustrativo para abrir boca: en la célebre galerna del Sábado de Gloria (1878) perdieron la vida 132 cántabros y 190 vascos del tirón. Son muy bestias las galernas: desde las ventanas de mi casa de Algorta a veces se las puede ver, rodando por la superficie del mar como siniestras naves nodrizas ...

Sangre y sacrificio: la verdadera historia de "La Sirenita" (Parte II)

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El lujo y el esplendor del salón de baile eran tales que jamás se habían visto en la tierra. Las paredes y el techo eran de cristal grueso y transparente. Centenares de gigantescas conchas se alineaban junto a las paredes y desprendían llamas azules que iluminaban el interior del salón y todo el mar. Innumerables peces de todos los tamaños se acercaban a las paredes de cristal: unos eran púrpuras, otros plateados, otros dorados. En medio del salón danzaban con grácil ligereza sirenas y tritones al melodioso son del canto de las princesitas: voces tan bellas jamás se habían oído entre los mortales. Y la voz de la más pequeña era la más hermosa bajo las aguas y sobre la faz de la tierra. Sin embargo, ella solo podía pensar en aquel a quien amaba más que a su padre y a su madre, aquel que navegaba sobre el palacio de cristal en un magnífico barco y que no sospechaba siquiera de la existencia de las sirenas. En un arrebato, la sirenita abandonó el baile y fue a buscar a la Bruja ...

Sangre y sacrificio: la verdadera historia de "La Sirenita" (Parte I)

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[Este texto no es mío, como es natural, sino de un tipo bastante raro llamado Hans Christian Andersen (1805-1875), danés de nacimiento y aficionado a traumatizar a generaciones de niños con cuentos tristes que acaban mal, o por lo menos no del todo bien. Nunca suenan campanas de boda en las historias de Andersen, el príncipe nunca besa a la heroína, y quien esté esperando a que termine la historia para aplaudir y lanzar confeti, ya puede ir preparándose para escuchar un cuento de los de antes. Despedíos de aquella simpática Ariel de ondulante cabellera pelirroja y del príncipe Eric. Decid adiós con la manita al cangrejo Sebastián y relegad al olvido al estúpido de Flounder. Eerase una vez.....] Mar adentro, las aguas son tan azules como las flores del aciano y tan transparentes como el claro cristal; pero el mar es allí muy profundo, tan profundo que las anclas de los barcos no han podido alcanzar jamás el fondo marino. Pues bien, allá abajo vive el pueblo del mar. Pero no pens...

Ocean will be

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En las tardes de verano es muy habitual vernos a mi hermana y a mi chapoteando en las aguas someras de Cabo de Palos , tranquilas y felices como foquitas satisfechas. A veces nos da por jugar a un juego de lo más estúpido: consiste en agarrarnos las rodillas con los brazos, hacernos una bola, cerrar los ojos y aguantar la respiración hasta que los pulmones digan basta. El silencio chispeante, la postura enroscada, la ingravidez y el suave ondular del pelo alrededor dan la sensación de que te has convertido un pequeño feto flotando en líquido amniótico. Escrito así puede que suene raro, pero es una sensación de lo más tranquilizadora : a fin de cuentas, el mar es la cuna de la vida. .. a lgo debe haber quedado registrando en nuestro código genético ¿no?  Desde luego, algo tiene la atmósfera submarina que trae paz y aplaca los demonios: una hora sumergida, acompañada únicamente por el sonido suave de tu respiración, y el mundo de superficie se dis...