29/6/10

Lo que sé de las nereidas

Este escrito sin pretensiones nació, como casi siempre, a la orilla del mar. Me estaba leyendo un diccionario de mitología clásica, y a la vez, hojeaba distraída una revista sobre fauna marina. Algo se debió de fundir irremediablemente en mi cabeza, y surgió “Lo que se de las nereidas”. No vale gran cosa, pero tuvo la virtud de salir del tirón y consiguió entretener a dos críos aburridos que empezaban a dar la murga. Y eso tiene cierto mérito.

nereida.
(Del lat. Nerēis, -eĭdis, y este del gr. Νηρεΐς, -ΐδος, hija de Nereo).
1. f. Mit. Cada una de las ninfas que residían en el mar.)

Por todos es sabido que el viejo Mediterráneo malcría a sus nereidas. De todas las criaturas que pueblan sus aguas, ellas son las más queridas, las más mimadas, las más consentidas. Ante la presencia de una nereida hasta las corrientes traicioneras se amansan, e incluso las olas cruzadas hacen la voluntad de estas volubles y hermosas hijas del Tirreno, a las que los científicos llaman con el obtuso nombre de Delphinus clymene. Muchos marineros las invocan y las adulan en busca de protección, lo cual es una idea bastante ingenua pues las nereidas, con sus ojos redondos y transparentes como cuentas de cristal, ni siquiera comprenden la naturaleza del ser humano. Para ellas no somos más que extraños mamíferos de movimientos torpes, que tienden a hundirse como plomos a la menos ocasión.


Las nereidas cantábricas (Delphinus cruciger) son diferentes: criaturas más salvajes e instintivas, seguramente miran a sus primas del sur con una mezcla de envidia y desprecio, como lo haría una mujer de la antigua Esparta ante los refinados afeites de una dama ateniense. El Cantábrico ha resultado ser un padre de la vieja escuela: llevan los cabellos enmarañados, son fuertes como delfines, evitan los escollos y aprenden a jugar con olas mortales. Los marineros de estas costas, menos románticos o quizás más pragmáticos que los del sur, las han bautizado como “hijas de la galerna”, y su aparición es considerada como el peor de los augurios.




A estas costas difíciles se acercan a veces, curiosas, las hijas del Atlántico. La oceánide atlántica (Balaenoptera musculus) es una criatura siniestra, extraña, de una belleza difícil de comprender. Más que delicadas piernas, de su cintura emergen dos musculadas colas de cetáceo,  como aquellas viejas sirenas heráldicas que decoraban los escudos de los reyes medievales. Con ellas es capaz de desafiar las distancias que impone tan tremenda masa de agua. Son solitarias por naturaleza y tremendamente esquivas: las imágenes que tenemos de ellas hoy en día responden más a la imaginación del hombre medieval que a un estudio biológico pormenorizado.

Las oceánides del Pacífico (Balaena megaptera), sin embargo, parecen en comparación gordas ballenas satisfechas, tan enormes y lentas. Gustan del sol y de la quietud del agua, y flotan inermes en esa temida “calma chicha”, que de Canadá a al Cono Sur, puede llevarse tantas vidas como la tormenta más escandalosa. La cuenca oceánica del Pacífico es la más antigua de todo el planeta, quizás por eso sus criaturas no parecen tener nunca demasiada prisa. 

En cuanto a las hijas del Índico y de los mares tropicales (Cyanea tuberculata), flotan cerca de la superficie con el aspecto vago y ausente de medusas a la deriva, y sus cuerpos, delicados y traslúcidos, apenas se distinguen sobre la superficie de las olas. Es tremendamente fácil hacerlas daño, e incluso un golpe de remo o el rotor de una hélice puede llegar a matarlas.  Sin embargo, para cazar a una oceánide ántártica (Orcinus Orca) más te vale que utilices un buen arpón y que el primer disparo sea certero, ya que lo más seguro es no tengas una segunda oportunidad: enfurecer a una antártica es posiblemente el acto más estúpido que puede cometer el hombre. Son mortíferas como tiburones y no tienen enemigos naturales en esas costas. Su piel de alabastro es brillante y nacarada, tan dura al tacto como un neumático. Muy pocos hombres han llegado a acariciarla, y la mayoría de ellos sólo lo han logrado una vez muerta. Dice la tradición que acariciar el cadáver de una antártica trae siete años de mala suerte. Y siete años de mala suerte en el mar significan una muerte segura […]


PARA SABER MÁS:
- ENCYCLOPAEDIA OCEÁNICA Vol. IV: Nereidas y Oceánides)
Signatura [D.191.63.5. EO/enc.] Universidad de Miskatonic., Massachusetts, EEUU.


Notas para la gente de Ciencias

Los nombres científicos en latín con los que he bautizado a mis nereidas corresponden con diversos tipos de cetáceos y bichos marinos, según mi imaginación y capricho:

-Delphynus clymene es una mezcla inventada entre el delfín común y la variante clímene. Es chiquitito y elegante, un bicho verdaderamente fino, por eso me pegaba con la nereida mediterránea. (http://es.wikipedia.org/wiki/Stenella_clymene)
- Delphynus cruciger me pareció más apropiado para las nereidas cantábricas, quizás por la violenta sonoridad de su nombre. En realidad se trata de una criatura pequeña y rechoncha, con el cuerpo listado y el morrito chato como el de una tortuga. Su apelativo completo me pareció un poco espeso, así que lo sustituí por el siempre elegante delphynus

- Balaenoptera musculus es un término que habla por sí solo: el titán del mar, la ballena azul, el ser vivo más grande del planeta después de la secuoya. Tanto tronío solo podía corresponder a la oceánida atlántica.


- Balaena Megaptera no mola tanto como la ballena azul, pero aun así es una criatura bastante monstruosa: se la conoce con el nombre de yubarta, y tiene unas aletas tan grandes como las aspas de un molino eólico: de ahí su apodo, Megáptera, que en latín significa “de grandes alas”. Me pega con la oceánide pacífica porque parece que tiene el ceño fruncido como un viejilla refunfuñona.
-Cyanea tuberculata es una licencia artística de las gordas, ya que ni siquiera es un mamífero, sino una repulsiva, repugnante y viscosa medusa. Me fascinan y me asquean a partes iguales estos bichos gelatinosos. Lo siento por las oceánides del Índico y de los mares tropicales, pero simplemente… encajan. En cuanto al término latino, pues también es mitad y mitad: cyanea por la medusa “melena de león”, y tuberculata por esa especie de medusas con aspecto de coliflor que dan tanto repelús.

-Orcinus Orca no necesita presentación, supongo. Es sin lugar a dudas mi preferida; aquella que los ceporros llaman “ballena asesina” y que en realidad es más inteligente y sociable que muchos de los humanos que me ha tocado conocer. La asocio con las oceánides antárticas por su piel elástica, su apariencia fría y deslizante, su eventual mala leche, y sus dientes de aspecto mellado que en realidad se clavan como escarpias en la carne. http://es.wikipedia.org/wiki/Orcinus_orca




Notas para la gente de Letras:

Nereida y oceánida son dos criaturas diferentes dentro de la religión clásica: ambas son ninfas (espíritus femeninos asociados a la naturaleza) y ambas son ephydríadas (seres del agua), pero ahí acaban los parecidos. Las nereidas son las ninfas del Mediterráneo, hijas de Nereo, mientras que las oceánidas, hijas de Océano, pertenecen a las grandes masas de agua salada en general. Por eso he utilizado el primer término para las bichitas del Mediterráneo y del Cantábrico, y el segundo, más imponente, para las del Atlántico, Pacífico, Índico y Antártico. De la misma manera, las ninfas se representan como delfines y las oceánides como ballenas. Un patético intento de orden en una narración por lo demás caótica.

Intentar clasificar a estas criaturas es, como dice el historiador H.J. Rose, una tarea ardua y poco ortodoxa, que posiblemente no se corresponda con la realidad del mundo griego. Sin embargo, a modo de guía básica podríamos dividirlas en los siguientes grupos:

    1)      Ninfas de la tierra

-  Agrónomos: de los campos
-  Auloníades: de los pastos
- Epimeliades: de los rebaños
-  Limónides: de los prados
- Napeas: de las cañadas
- Oréades: de las montañas 

  2)      Ninfas de los árboles / Dríades

-  Alseides: de las flores
- Hamadríades: de los robles
- Leucess: de los álamos
- Melíades: de los fresnos

            3)      Ninfas del agua / Ephyidríadas

- Oceánidas: del Océano
- Nereidas: del Mediterráneo
- Náyades: del agua dulce: 
                - Creneas o crénidas: de las fuentes
                - Eleinomaes: de los pantanos
                - Híades: de la lluvia
                - Limnátides: de los lagos
                - Pegeas. De los arroyos y cataratas
                - Potámides: de los ríos
                - Heléadas: de las marismas

   4)    Otras ninfas

- Hespérides: del Oeste, hijas de Atlas
- Lampades: del Inframundo
- Néfele: de las nubes
- Pléyades: Constelación

"The Nereides" Gaston Bussiere. 1927
Nota: Los nombres y categorías de las ninfas las he sacado de intenet ¿Que quiero decir con esto? Que no os fiéis ni un pelo, jejeje. He intentado contrastar los resultados en varias páginas, y escoger sólo las que tengan entrada "legal" en Wikipedia, con sus citas bibliográficas y su todo, pero...lo dicho, que no os fieis ;-)

8 comentarios:

  1. Me encanta el mar, y me encanta esta entrada de tu blog. Las dos primeras imágenes me recuerdan mucho un lugar llamado "Arrecife de las Sirenas" en el Cabo de Gata (Almería). De hecho, hay leyendas que relatan cómo los pescadores llegaban a perder la razón por las sirenas que allí supuestamente habitan, y que bien podrían, en su lugar, ser las Nereidas de las que hablas. Es un lugar mágico, sin duda.

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  2. Me encanta Cabo de Gata, mi familia tiene una casita de huéspedes en Calahiguera, pero no conocía la historia del "Arrecife de las Siernas". Buscándolo en el google ha salido una costa tremendemente abrupta, con razón los marinos las pasaban putas por esos lares, jejeje. Allá donde haya costas pedregosas y afiladas, habrá leyendas de sirenas, no falla XD

    Por otra parte, las pobres nereidas son muy buenas chicas: en realidad representan todo lo amable que tiene el mar, pero han acabado llevándose la mala fama de sus primas de cola de pez, jejeje.

    un saludo!

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  3. Ando algo carente de nereidas y de musas, pero será el verano que las ha agotado. Pero mis fuentes están relucientes.

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  4. Nenya, pues el mundo es un pañuelo! Mi abuela era de San José, muy cerca de Calahiguera. Bueno, concretamente de El Pozo de Los Frailes, al lado de San José. Y era mi abuela la que me contaba, siendo niño, historias y leyendas de esa zona, incluído lo de los pescadores que enloquecían al oir el canto de las sirenas. Hay quien le ha intentado buscar una explicación o una justificación a la leyenda, y dicen que el el viento, al acariciar las caprichosas formas de las rocas, el que produce los sonidos que parecen cantos de sirenas. Pero yo he ido a ese sitio cientos de veces, casi siempre con viento, y no he logrado escuchar el canto de las sirenas. Quizás porque no oye el que quiere, sino el que puede.

    También hablan del espíritu de un pescador que, de forma recurrente, se acerca cada día a la pequeña cala junto al arrecife y arroja al agua una botella con un mensaje. Dicen que alguien le preguntó una vez por el contenido del mensaje, y éste dijo que era para su sirena amada, que siempre le acompañaba cuando salía con su barca, hasta que un dia dejó de hacerlo, y deja cada día una botella con la esperanza de alguna vez la corriente la lleve a dondequiera que esté ella.

    En fin, ¡pues qué privilegio que tu familia tenga una casa de huéspedes en un sitio tan maravilloso! A mí me fascinan los paisajes de Escandinavia, pero el Cabo de Gata me parece un paraíso.

    Si visitas otra vez la zona, creo que disfrutarías hablando con los viejos del lugar. Pregúntales por las leyendas del arrecife, y por otras muchas que hay. Pero creo que ya solo los muy mayores conocen las historias, y a veces es difícil encontrarlos.

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  5. Mantener entretenidos a unos críos siempre merece reconocimiento mundial, más aún si son del tipo terremotillo XD

    Vivir al lado del mar es un auténtico gustazo. Yo creo que todos los que lo hemos hecho durante la infancia hemos tenido el deseo en mayor o menor medida de explorarlo y/o dedicarnos a su estudio. Luego algunos conocemos la belleza del byte y la cosa cambia, pero de inicio...

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  6. Este es un comentario respuesta al tuyo: ME HAS ALEGRADO LA NOCHE XDDDDDDD. Minuto un coñazo infumable, y tu comentario ha sido lo mejor, me he doblado de risa.

    Si te sirve de consuelo, la momia horrible no es la de la reina maldita, es la del "Desconocido E", que también tiene una bonita historia (http://travellerofeternal.blogspot.com/2008/07/el-extrao-caso-del-desconocido-e.html). Esa perra está en el fondo del mar, matarile rile rile, pero el "Desconocido E" no...

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  7. Pues sinceramente, el pobre "Desconocido E" no me dio ningún miedo en principio ( bueno, luego lees su historia y es como UACK!) Con lo que no puedo es con esto:

    http://i47.tinypic.com/k3ojl.png

    Misterios de la psique femenina....

    un saludito César

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  8. Aquí sigo, sin poder salir, leyendo entrada tras entrada. Ya va entreteniendo a alguien más que a dos críos.

    B.

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