16/3/10

Gaueko, el de la Noche

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“La noche siempre es antigua. En las sombras de terciopelo se despliegan los terrores, y aunque la naturaleza de las garras pueda cambiar, la naturaleza de la bestia no lo hace”

Terry Pratchett


Si algo abunda en la mitología del País Vasco, eso son los espíritus nocturnos: tú le pegas una patada a una piedra, y aparecen saltando miles de extrañas criaturas asociadas con las horas oscuras. Pero por encima de todas ellas existe un ser superior llamado Gaueko. El Gaueko es inquietante porque no tiene forma: se trata sencillamente de la personificación de la noche, del espíritu guardián de la oscuridad. Es uno de los grandes enigmas de nuestra mitología: sabemos que es incorpóreo, pero sin embargo tiene garras; que se manifiesta como un sutil susurro en el viento, pero que mata con terrible violencia. Y sobre todo sabemos que odia a los seres humanos. Nunca se han encontrado los cuerpos de las víctimas del Gaueko, siempre se dice simplemente que "desaparecieron" , y casi es mejor que así sea.

Todo empezó hace miles de años, cuando el hombre no era más que un animal especialmente listo sobre la faz de la tierra. Se dice que en aquella época, las tribus que habitaban en las montañas del País Vasco vivían sumidas en la oscuridad. No había sol, ni luna, ni siquiera una triste estrella que iluminara el cielo. Lo que sí había era una auténtica sobrepoblación de seres mágicos y númenes nocturnos dedicados exclusivamente a atormentar a los primeros vascos, que sobrevivían como podían, chocándose contra las rocas y cayéndose por los acantilados porque no veían un palmo por delante de sus narices.  Entonces los hombres (y mujeres, como diría la Aído) levantaron el primer altar a Amalur, literalmente “Madre Tierra”, y le pidieron que les ayudara a luchar contra las tinieblas. Amalur los escuchó, y concibió para ellos una luz  blanca en el cielo: su primogénita Ilargi, la Luna. Como intento no está mal, y siempre es una mejora comparado con la oscuridad total, pero la tenue luz de Ilargi no fue suficiente para asustar a los seres de la noche, que siguieron atormentando a los humanos (y humanas).  Nuestros pobres ancestros volvieron a implorar a Amalur que se lo currara un poco más, y la Madre Tierra utilizó todo su potencial y concibió a su segunda y más poderosa hija, Eguski (el sol es femenino en la mitología vasca). Cuando Eguski salió por primera vez de las entrañas de su Madre y asomó la radiante cabeza por entre las montañas, todas las criaturas nocturnas huyeron en desbandada y fueron a guarecerse en las cuevas más profundas de Euskadi, donde nunca llega el sol. Un solo rayo de Eguski es capaz de destruir al más poderoso de los espíritus,  con lo que su primera aparición debió de suponer un buen ajuste de cuentas por parte de la humanidad, y una bonita manera de equilibrar el tablero. 


Desde entonces, humanos y espíritus nocturnos nos hemos dividido el mundo: el día es para nosotros, la noche es para ellos. Y punto. Cualquiera que se aventure en los dominios del otro, lo hará por su propia cuenta y riesgo. Así como ellos desaparecen si son rozados por la luz del sol, los seres nocturnos consideran que es injusto que nosotros no lo hagamos al contacto con la oscuridad. Y para eso está Gaueko: para matar a todo aquel humano que se atreva a desafiar esta antiquísima ley.  Desde la medianoche hasta el amanecer el mundo le pertenece y no resulta conveniente alejarse mucho del baserri, donde el fuego, el lauburu, la eguskilore y la presencia de los antepasados nos protegen. 



Gaueko se traduce literalmente como “El de la noche”. Cuando estamos en su terreno, controla perfectamente nuestros movimientos y nuestros pensamientos. Le desagradan sobre todo  las personas irrespetuosas o las que van de valientes, aquellas que salen a la oscuridad con la intención de desafiarle. Son legión los relatos que cuentan la desaparición de alguna persona después de hacer una apuesta del tipo: “A que no hay cojones de…”. La última característica del  Gaueko es que manifiesta su presencia con un susurro en el viento, que entona en la oreja del incauto las siguientes palabras: Eune eunezkontzat eta Gaue gauekontzat " (El Día para los del día, y la Noche para los de la noche) Supuestamente se trata de una simple advertencia, pero son muy pocos los que  han podido correr más rápidos que el Gaueko, y lo normal es que esa "advertencia" sea lo último que oigan. Como es obvio, hoy en día, (a principios del siglo XXI) todas estas historias nos parecen de lo más folklóricas. Hemos desterrado la verdadera  oscuridad de nuestras vidas, y entre farolas, lámparas y luces de neón, Gaueko ha desaparecido. No hay sitio para él en nuestras atestadas e iluminadas ciudades.  Pero hace muchos años, siglos incluso, cuando al caer el sol el paisaje familiar se transformaba en un lugar  mucho más inquietante y hostil, puedo imaginarme perfectamente al Gaueko penetrando en las mentes de los hombres y sembrando en ellas la  silenciosa semilla del miedo. El gran Terry Pratchett  se atrevió una vez a ponerle voz, y dijo algo parecido a esto:  “Si pudierais haberme visto en los viejos tiempos...cuando los hombres venían a las cuevas más profundas para hacer sus dibujos de caza... yo podía RUGIR en sus cabezas... ¡Yo era las tinieblas en la cueva!¡Yo era la sombra extraña  entre los árboles! ¿Has oído hablar del…grito primordial? ¡Me lo gritaban…a mí!  Después vinieron otros...pero ellos no conocieron la Oscuridad. Sólo los rincones oscuros."



Tres cuentecitos vascos:

-Una joven de Oiartzun desapareció mientras iba de noche a la fuente. Su familia esperó y esperó hasta que de repente, un estruendo metálico descendió por la chimenea: se trataba del caldero que había llevado la muchacha, al cual siguieron unas gotas de sangre. De ella nunca más se supo. (*1)

-Un grupo de hilanderas se reunía todas las noches en un caserío de Ataun. Una de ellas apostó con sus compañeras que iría a la fuente a por agua y regresaría. Desde el portal de la casa la vieron partir y adentrarse en el bosque. Para protegerla, las hilanderas iban preguntándole a gritos "¿Por donde vas?" y ella iba contestando cada vez. Hasta que una vez, simplemente, no contestó, y ya no la oyeron más.  Entonces una ráfaga de viento procedente del bosque trajo las siguientes palabras:  Gaue gauekontzat … y las muchachas se encerraron en el baserri. Nunca más volvieron a ver a su compañera. (*2)


-Dos muchachas sobrevivieron en Lekeitio al ataque del Gaueko. Las chicas volvían tarde, y la noche se había echado ya hace varias horas. Cuando iban por la mitad del camino,  oyeron a sus espaldas un relincho, luego un grito, y más tarde un aullido. Aterradas, echaron a correr, mientras una sombra gigantesca las perseguía tronchando las ramas a su paso. Consiguieron llegar a un caserío y aporrearon la puerta hasta que la dueña de la casa les abrió y se lanzaron dentro. Sin dar tiempo a terminar de echar el cerrojo un fuerte zarpazo hizo temblar todo el edificio. A la mañana siguiente, con el amanecer, las tres mujeres salieron al umbral del baserri: sobre la superficie de la puerta, hundidas en la maciza madera, estaban marcadas las cinco garras del Gaueko. Las dos chicas sobrevivieron sin daño, pero la mujer que les abrió la puerta enloqueció, y el insomnio y las pesadillas la persiguieron durante toda su vida. Y desde entonces, desconfiaba de quien llamara a aquella puerta marcada, pues ella, y solo ella, había visto al Gaueko y había sentido su aliento en la cara cuando, tras permitir la entrada a las aterradas jóvenes, cerraba la puerta a la noche. (*3)



(*1) BARANDIARÁN, J. "Mitología Vasca", Ed. Txertoa. 12º edición.
(*2) Ídem.
(*3) ALZATE R., BERGARA A., DEL RÍO R.: "Mitológika: una visión contemporánea de los seres mágicos de Euskadi", Ed. Astiberri, 2001


PD: No lo puedo evitar, cada vez que oigo este temazo de Accept, siempre pienso en el Gaueko :)
He is a midnight mover
Coming in the night -- going with the light
He is a midnight mover
He can't go on in the sunlight




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5 comentarios:

  1. Me encanta la mitología (los Accept también XD), ¡que no pare! :D El primer cuento me recuerda un poco a Caperucita Roja (versión dura) y el tercero es de los de contarse al fuego de una hoguera :) ¿Has elegido los tres con mozas como protas a propósito?

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  2. ¡Accept! ¡Qué años aquellos!

    Pues las criaturas de la noche están siempre presentes. Pero no siempre tienen por qué ser malas. Recuerdo las sceadugengan de los sajones y nórdicos. Grendel, el de Beowulf, era un sceadugenga, y no sé si era malo, pero era al menos peligroso. ¿Quién no ha querido alguna vez ser un sceadugenga? No estar ni vivo ni muerto, y vagar por la noche, y ser el hombre del bosque, como en el poema de Neil Gaiman, y luego saludar al sol.

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  3. Talban: pues no lo he hecho a propósito :) Curiosamente todas las víctimas del Gaueko son chicas jóvenes. Ñié.

    Uthred: tienes razón, no tienen porque ser malas...pero la mayoría lo son, al menos en Euskadi XD La excpeción que confirma la regla es Gauargi (literalmente, "Luz en la noche"), una especie de fuego fatuo benigno que se aparece sobre los sitios altos y nos protege de Inguma (genio maléfico que te estrangula cuando estás dormido XD). En cuanto a más cabroncetes nocturnos, destacan el Ieltxu, un pájaro de fuego que te conduce a los barrancos, o Gaiskiñe, que se mete bajo las almohadas.

    En cuanto al Sceadungenga,por lo menos parecen neutrales, aunque le Grendel me parece bastante...monstruoso :D

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  4. Mis felicitaciones por el blog. Acabe aqui hace un mes buscando un Auryn de lineas simples para un regalo.
    Ojeando los post vi una mina: Mitologia, Lovecraft, Terry Pratchet, Monty Python... prometia. Y mucho. Asi que guarde la direccion para mas adelante.

    Ahora, con un poco mas de tiempo, me he fundido todas las publicaciones en un par de dias. Y me ha encantado. Gran trabajo!

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  5. Muchas gracias Adek! Pa eso estamos! :)

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