24/1/10

La sangre y el bronce

Nota: este texto fue en su día una pseudo-crítica cinematográfica que nos mandaron hacer durante un insufrible master de periodismo.Le cogí cariño al ejercicio, porque básicamente pude escribir lo que me salió de los mismísimos, lo cual es de agradecer después de pasarte semanas cortando y pegando teletipos con imaginación y buen gusto. Era la época en la que 300 estaba en la cresta de la ola, y yo soñaba todas las noches con espartanos musculados, rudos y filogays. Fue una gran época.
 


-->
“300  de Frank Miller” narra , con mucha libertad,  la Batalla de las Termópilas, que en el año 480 a.C enfrentó a griegos y persas, las dos grandes potencias del mundo antiguo. Pero no pretende ser, ni mucho menos, una película histórica, y no hace falta ser un erudito para darse cuenta. El enfrentamiento maniqueo entre los griegos -que son tan buenos- y los persas – que son tan malos- es puramente estético, grandilocuente y sin pretensiones; sin embargo puede dar lugar a que el público lo traslade –que manía- al conflicto de Oriente Medio actual. Os sonará la cantinela: Occidente igual a civilización, Oriente igual a barbarie. Personalmente opino que sacarle una segunda lectura a 300 es como realizar un análisis socio-político de Conan el Bárbaro: una pérdida de tiempo. Así que no le den demasiadas vueltas al asunto; parafraseando y parodiando  a los clásicos, ”300 de Frank Miller” no es ética, sino estética. Una estética crepuscular, con tonos infernales, una oscuridad iluminada tan solo por el rojo de las capas espartanas, el brillo del bronce y el carmesí de la sangre enemiga. Nada mas.


En este aspecto, “300” es puro Frank Miller. El cómic cobra vida hasta el último aliento. Este respeto escrupuloso funcionó con “Sin City” y funciona también ahora. Fotogramas exactos a viñetas, cromados con textura de papel, escenarios oníricos, planos paralelos, líneas diagonales, pardos, rojos, bronce, ojos, ,lanzas, nubes preñadas de augurios y electricidad estática. Tu mirada recorre el movimiento circular de la espada al ralentí con la misma lentitud con la que se deslizaría por la hoja de papel. Es maravilloso ver como los violentos trazos de Frank Miller se mueven, en completa armonía, durante ciertas escenas de batalla. Alguien me dirá que es una idealización y una “fantasmada”. Totalmente de acuerdo. Como también son bastante flipados los frisos del Partenón, las metopas del Templo de Zeus, las decoraciones murales del Thesaurus de Apolo. Como lo son las estatuas clásicas, el Doríforo, el Laoconte o los bronces de Riace. Como lo son los mismos dioses.
Sin embargo esta maravillosa estética es traicionada por el propio guión, y esta tara es aplicable tanto al cómic como a la película. Porque si algo me hace chirriar las muelas es ver a estas figuras casi mitológicas del siglo IV a.C hablando como si fueran asesinos a sueldo marca Tarantino. El resultado es chocante, absolutamente anacrónico, te saca de la historia y te da la leve impresión de que se están cachondeando de ti. “Me arrodillaría, pero es que me ha dado un tirón en la pierna”... lo dicho, no es una película recomendada para talibanes de lo histórico sin sentido del humor. Y además no creo que haga falta inventarse frases tan mediocres para dar a entender la soberbia de los espartanos. Porque los propios espartanos no son personajes de ficción, sino reales, y, mal que bien, sus palabras han llegado hasta nosotros: “Si las flechas cubren el sol, lucharemos a la sombra”, “Desayunad bien, porque esta noche cenaremos en el Hades” ,“Si queréis nuestras armas, venid a cogerlas”, o “Aquí luchamos nosotros, aquí mueren ellos”, son expresiones que están documentadas por historiadores casi-coetáneos a los hechos como Heródoto o Pausanias - elementos, dicho sea de paso, no muy fiables, pero así es la Historia, guijarros nos deja la Mar-, e incluso talladas en piedra y mármol y escritas en vitela y papiro, para el que no se lo crea. Así que ojo. Que lleven muertos mas de veinte siglos no quiere decir que no tuvieran sentido del humor –negro no, negrísimo-. Al César lo que es del César. 

Ahora bien,  una crítica del 300 está incompleta si no metes en ella algún chiste fácil sobre el rey Jerjes y su temida virilidad, digo divinidad. A todos se nos han ocurrido mil chorradas, y todos las hemos soltado en mitad del cine (si, yo también), porque resulta que si no la sueltas, corres el riesgo de que tu cerebro implote. Lo sé, lo he vivido. Sin embargo, ahora quiero romper una lanza (que metáfora mas adecuada) por el Jerjes histórico, hijo de Ciro el Grande y rey de Persia, uno de los más poderosos soberanos de la dinastía aqueménida, excepcional guerrero y agudo estratega. El Jerjes de papel y tinta de Frank Miller tampoco está mal, siempre oro sobre negro o negro sobre oro, una silueta silenciosa y bien plantada contra las nubes marrones. Y ahora llega el Jerjes de celuloide, un impío cruce entre la Reina del Carnaval y Darth Vader, luciendo bisutería sobre su carroza del Europride, al que no puedes mirar sin pensar "pedazo de loca".  Seguro que los orgullosos Aqueméndias están retorciéndose en sus tumbas milenarias, y los dioses Ormuz y Ahura-Mazda apuntan sus rayos contra el pobre Rodrigo Santoro, que no tiene culpa de nada y solo es un mandado.


*Toc toc*, quien és...

Pero olvidémonos de la Historia, de las Guerras Médicas, del imperio persa y de las polis griegas. Olvidémonos también del choque de civilizaciones, del los insulsos discursos pseudo-democráticos que hacen revolcarse  de risa a los historiadores, de lo absurdamente malos –y feos- que son los malos, y lo absurdamente buenos - y guapos- que son los buenos…porque señores, “This is Sparta”; esto es una opereta, un auténtico festín para los sentidos, un friso del Partenón que cobra vida al ritmo de una banda sonora arrolladora y una coreografía espectacular que te empequeñece en la butaca. Una reverencia a la épica y una patada a la historia…el documental y lo políticamente correcto se lo llevó por delante Leónidas ensartado en su mortífera lanza.


4 comentarios:

  1. vamos, en la puta vida he visto a tanto garrulo ignorante interesarse por el mundo persa y griego hasta q no se han liado a tortas en esta peli... (yo en cambio me he leido 3 veces la iliada :P)

    ResponderEliminar
  2. A mí la peli me gustó mucho de principio a fin aunque no cumpla los requisitos del actual cine de calidad (un guapo, una maciza y coches volando por los aires). Y especialmente me gustó el que no pretendiesen hacer algo histórico ni representativo de nada más que del cómic. En algunos trozos de pelis que he visto (tjó, Troya, tjó...), reconozco que no pude ver más allá de la sandalia que se empeñaba en patear una historia que ya era buena cuando su autor la relataba.

    ResponderEliminar
  3. Excelente comentario. ¡Te debieron poner muy buena nota en ese máster de periodismo!. En fin, yo creo que el buscar rigor histórico en películas, muchas veces es frustrante. No obstante, no deja de ser agradable cuando ves algún detalle que sí está tratado con rigor. Últimamente, yo prefiero fijarme en esos detalles y la verdad es que disfruto más de las películas de esa manera. Bueno, lo que sí me llama la atención de los 300 es algo que ha escapado a los histriadores, y es los excelentes gimnasios que debían tener los espartanos, porque a mí que nadie me diga que esas abdominales salen de entrenar para el combate :)

    ResponderEliminar
  4. me ha gustado mucho tu comentario, Nenya... sobre todo, por la documentación utilizada... y por esa feroz crítica... sí, yo tuve la suerte de verla en el cine, y en cuanto desconecté la neurona de todo lo que eran referencias historicas y me centré en la estética y en los personajes, disfruté muchísimo... cine/espectáculo... y poco más...

    ResponderEliminar

Dale sin miedo :)